Carlos Re
viernes, 14 de diciembre de 2012
jueves, 24 de mayo de 2012
Días del futuro una visión del siglo XIX año 2000
La siguiente imagen-publicada por Isaac Asimov en "Días del futuro: una visión del siglo XIX sobre el año 2000"(1986)-, fue realizada por el pintor Jean Marc Cote en 1889, en el marco de la conmemoración del centenario de la revolución francesa.
Esta potente imagen, que nos permite
recrear las representaciones del año 2000 que tenían los europeos a fines del siglo XIX, nos sitúa en la compleja relación de la tecnología con la educación.
¿Cómo se expresa esa relación? ¿Cómo podría caracterizar la concepción de la tecnología implícita en la imagen? ¿Qué rol le asigna el autor a las tecnologías en el proceso educativo? ¿Considera que esta concepción está actualmente vigente? ¿Qué datos del contexto le permiten afirmarlo?
¿Cómo se expresa la relación de la tecnología con la educación?
La relación que percibo es que los alumnos reciben la información, que el docente selecciona los contenidos y es en definitiva quien decide lo que el ordenador informará a los alumnos. El inconveniente es que el maestro no sabe si el alumno aprendió o no con el uso de esa tecnología.
Quien posee el saber es el maestro, y debe transmitirlo a los alumnos, son éstos los que van a recibir el conocimiento, (deben llenar su cabeza con el conocimiento, sin reflexionar al respecto) y van a reproducir los saberes transmitidos por el docente.
¿Cómo podría caracterizar la concepción de la tecnología implícita en la imagen?
A simple vista, parece una relación directa, automática, entre la tecnología y los alumnos, que toman su conocimiento directamente de las máquinas; no se vislumbra una relación entre el profesor y los alumnos.
¿Qué rol le asigna el autor a las tecnologías en el proceso educativo?
El rol que le da el autor a las tecnologías es muy importante, ya no aparece el profesor explicando la clase, sino que se apoya en el soporte tecnológico, aunque el modelo provisto para analizar, aparentemente, no permite que el alumno se cuestione, interrogue, sino que se le "ingresa" directamente la información.
¿Considera que esta concepción está actualmente vigente?
Si tomamos en cuenta que se está dando un uso masivo de computadoras en las escuelas medias, sí considero que está vigente; claro que no como se nos muestra en la imagen, por cuanto siempre es el docente, en última instancia, el que decide qué material se "baja", se analiza, se lee, etc. Y hasta tiene la posibilidad de bloquear las computadoras para que los alumnos no hagan un uso indebido de ellas.
¿Qué datos del contexto le permiten afirmarlo?
Se puede decir que está vigente porque se ha implementado en forma masiva la entrega de netbooks en las escuelas públicas con la finalidad de "conectar igualdad", y para evitar la exclusión, ya que si no se aprende a manejar las nuevas tecnologías, los jóvenes de hoy serán mañana analfabetos funcionales. Lo importante, de todos modos, es la capacitación constante del docente, para poder dirigir la clase desde el buen manejo de esta poderosa herramienta tecnológica, y no todos los docentes, actualmente, se hallan capacitados para afrontar ese desafío.
lunes, 16 de abril de 2012
Sobre las Tics
PROBLEMAS Y RETOS EDUCATIVOS ANTE LAS TECNOLOGÍAS DIGITALES EN LA
SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN 1
MANUEL AREA MOREIRA
Aborda algunos de los
problemas y retos educativos en relación al nuevo contexto social, económico y
cultural de la información. analiza los efectos socioculturales más destacables
de las tecnologías digitales tanto sus beneficios como sus efectos perniciosos.
Posteriormente hace referencia a algunos de los principales problemas
educativos provocados por la omnipresencia de estas tecnologías. Finaliza con la propuesta de una serie de retos para
la educación en la sociedad informacional.
desde hace algunos años,
distintos informes prospectivos internacionales han abordado esta cuestión3.
La tesis central, que se
enuncia reiteradamente en estos ensayos, es que los acelerados cambios
tecnológicos, la aparición de nuevas formas culturales, el surgimiento de
puestos laborales vinculados con la digitalización de la información, el
constante crecimiento del conocimiento científico,… están provocando la
necesidad de repensar y reestructurar los modelos formativas hasta ahora
utilizados convirtiendo a la educación no sólo en una necesidad de la infancia
y juventud, sino también de la edad adulta, y por extensión,
de todos los ciudadanos, ya que la misma es y será un factor clave para el
desarrollo político, social, cultural y económico de esta nueva etapa de la
civilización en la que nos encontramos.
Los discursos sobre la
sociedad informacional
Es ya un tópico afirmar que el
entorno social, económico y cultural que nos rodea ha cambiado sustantiva y
radicalmente en los últimos veinte años. En el último cuarto del siglo XX la
aparición de los ordenadores, la expansión de la demanda de servicios de
consumo terciario, la toma de conciencia del agotamiento de los recursos
naturales y de los efectos negativos de la industrialización, las nuevas formas
de organización y distribución de la información, junto a otros factores,
propició que en los países altamente desarrollados tuviera lugar la denominada "tercera
revolución industrial" que está produciendo una importante y profunda
transformación de las estructuras y procesos de producción económica, de las
formas y patrones de vida y cultura de los ciudadanos, así como de las
relaciones sociales.
Cada tiempo histórico, cada
civilización tiene una (o varias) tecnologías idiosincrásicas, hegemónicas para
su funcionamiento. Con ello no queremos afirmar que la tecnología determina el
modelo de sociedad, sino que el desarrollo organizativo y social en un tiempo histórico
concreto y en un espacio dado, se apoya en unos tipos de tecnologías más que
sobre otras. Los estudios sobre la historia de las tecnologías así lo acredita4.
Existe una relación simbiótica entre sociedad y tecnología, no una interacción
determinista. Los estudios interdisciplinares desde el movimiento CTS (Ciencia,
Tecnología y Sociedad) han puesto en evidencia que los intereses y significados
de los distintos grupos y agentes sociales se proyectan y moldean el desarrollo
tecnológico. Pero también las tecnologías existentes, en un determinado momento
histórico, son un factor relevante que estructura, redefine y configura las
relaciones sociales, económicas y culturales, y, en consecuencia, la dirección
del cambio social. Si no se dan las condiciones sociales propicias ciertos
inventos tecnológicos no se generalizarán, y viceversa, ciertas tecnologías
tienen tanto impacto sociocultural que condicionan el futuro desarrollo de esa
sociedad.
Un ejemplo claro de lo que estamos
apuntando son las llamadas tecnologías digitales de información y comunicación
que representan la tecnología más genuina e idiosincrásica de la sociedad
informacional. La digitalización de la información basada en la utilización de
tecnología informática es la gran revolución técnico-cultural del presente. El
uso generalizado de las llamadas nuevas tecnologías de la comunicación e
información (computadoras, equipos multimedia de CD-ROM, redes locales,
Internet, televisión digital, telefonía móvil, ...) en las transacciones
económicas y comerciales, en el ocio y el tiempo libre, en la gestión interna
de empresas e instituciones, en las actividades profesionales, ..., es un hecho
evidente e imparable apoyado desde múltiples instancias y al que pocos le ponen
reparos.
4 Véase los ya clásicos trabajos de Mumford, 1971 o
de Lilley, 1973 sobre la historia de las tecnologías y su impacto sobre la
evolución de la sociedad. Piénsese lo que significó el invento del arado para
el avance del modelo de sociedad agrícola, o la imprenta para la consolidación
y expansión de la cultura racionalista europea.
2
Ciertamente la
transformación desde un modelo de sociedad industrial hacia la sociedad de la
información es un proceso en el que se cruzan factores y fenómenos más
complejos que los meramente representados por la aparición y omnipresencia de
las tecnologías digitales. El período histórico en el que nos encontramos se
apoya en el cruce de diversos y variados procesos sociológicos, económicos,
políticos y culturales como son la globalización o mundialización; la
mercantilización de la información; la hegemonía de la ideología neoliberal; el
incremento de las desigualdades entre los países avanzados y el resto del
planeta; la superpoblación y los flujos migratorios del sur empobrecido hacia
el norte rico, ... M. Castells (2000) en su conocida obra La era de la información formula uno de los análisis más
completos de las nuevas caracterísiticas sociales, económicas y culturales del
tiempo presente5, y a la misma remitimos al lector para una mayor profundización
en estas ideas.
En este sentido, la globalización
aparece como el fenómeno histórico más destacable y representativo del
presente. La globalización es un término, en estos momentos, polémico por su
fuerte carga ideológica y política ya que este concepto está vinculado con una
determinada perspectiva o visión: la regulada por los poderes económicos y
gubernamentales de los países ricos apoyada en la liberalización del mercado en
el ámbito mundial. La globalización o mundialización, es decir, la superación
de los límites espaciales de las fronteras locales o nacionales para actuar a
nivel planetario es un proceso iniciado en siglos anteriores. El comercio de
materias primas procedentes de Asia, América del Sur o África transportadas vía
marítima hacia Europa lo desarrollaron con gran eficacia las potencias
coloniales europeas (Francia, Gran Bretaña, Holanda) durante los siglos XVIII y
XIX. Asimismo, el proceso de mundialización política comenzó en los primeros
años del siglo XX con la creación de la Sociedad de Naciones, y posteriormente
se consolidó con otros organismos internacionales como la ONU, UNESCO, FMI,
OTAN, etc. Lo que queremos poner en evidencia es que la globalización es un
proceso que ha venido gestándose mucho antes de la aparición de las tecnologías
de la información y comunicación. A diferencia de lo que muchos creen
ingenuamente, las tecnologías no son la causa del fenómeno de globalización,
sino que actúan como motores aceleradores de este proceso. Al hacer posible que
la información y transmisión de datos circule casi instantáneamente a lo largo
de todo el planeta, provocan que cualquier organismo o institución (sea
financiera, administrativa, no gubernamental) funcione como una unidad en
tiempo real a nivel mundial.
Las tecnologías digitales no son las
causantes directas de las profundas transformaciones del mundo en que nos
encontramos, pero sin las mismas nuestro presente no sería como es. Como
decíamos al inicio de este trabajo, existe una interacción dialéctica,
simbiótica entre las tecnologías y el contexto social en que se emplean. Sin
una economía capitalista defensora del mercado libre a nivel planetario, sin
una sociedad de consumo en masa de bienes y productos culturales, sin la
hegemonía política y económica de la cultura occidental, difícilmente las
tecnologías digitales hubieran tenido el avance y desarrollo fulgurante
producido en estos últimos años. Y viceversa, sin la presencia de las redes
telemáticas, ni de los medios de comunicación sociales, o de los ordenadores personales,
probablemente el fenómeno de
5 Existen en el mercado numerosas obras que abordan
esta temática. En español, entre otros pueden consultarse los trabajos de
Bericat, 1996; Varios, 1996; Tezanos y López, 1997; Bustamante, 1998;
Echeverría, 1999; Giddens, 2000; Lucas Marín, 2000 Trejo, 2001).
3
la globalización política,
cultural y económica no sería una realidad tal como la conocemos en el
presente.
Por otra parte, las tecnologías de la
información y comunicación también inciden notoriamente en el proceso de
cosificación de la información y cultura (fenómeno, que como veremos más
adelante, tiene su propia traducción en la actividad pedagógica). La información se ha convertido en un producto o
materia valiosa sometida a procesos de generación y difusión industriales
similares a los que se utilizan con cualquier otro producto. El sector
industrial que comercia o apoya sus actividades económicas en la información
(medios de comunicación de masas como la televisión o el cine, las empresas de
software, el sistema financiero, las industrias del ocio y entretenimiento, las
telecomunicaciones, etc.) representa un sector en constante crecimiento y cuyo
volumen económico está desplazando, o al menos compitiendo, con los sectores
pertenecientes a la economía representativa de la segunda revolución industrial
(automóvil, petróleo, industrias eléctricas).
La pregunta clave, en consecuencia,
es ¿qué modelo de sociedad de la información queremos construir y qué papel
juegan las nuevas tecnologías en ese proceso?. Ciertamente responder a esa
cuestión es plantearse un problema político más que técnico. Las respuestas,
indudablemente, son variadas. Distintos sectores o grupos ven en las
tecnologías digitales la panacea del progreso de nuestra civilización
prometiéndonos un mundo feliz basado en el bienestar material generado por este
tipo de máquinas inteligentes. Por el contrario, existen otros análisis que
describen a las tecnologías de la información y comunicación como el triunfo de
un modelo de sociedad tecnocrática, deshumanizada y basada en criterios
meramente mercantiles. J. Echevarría (1999) identifica distintas perspectivas y
posiciones sobre el papel de las nuevas tecnologías en la configuración de lo
que este autor denomina el tercer entorno. Inspirándonos en este análisis, pero
renombrando y redefiniendo sus categorías me atreveré, a continuación, a
identificar cuatro grandes discursos sobre las mismas:
Un discurso mercantilista sobre la sociedad de la información
y las nuevas tecnologías divulgado por el conjunto de sectores industriales
vinculados con el sector de la nueva economía. Las empresas de software, de
telecomunicaciones, la banca, la industria del ocio y entretenimiento, ..., así
como las políticas científico-tecnológicas de muchos gobiernos occidentales
serían los representantes de esta visión6. Para este discurso, la
sociedad de la información es como un gigantesco zoco comercial en el que se
participa a través de las redes de comunicación digitales. Evidentemente esta
perspectiva apoya sus tesis en los principios económicos neoliberales de modo
que las reglas del mercado son las que principalmente deben guiar y regular el
crecimiento y desarrollo de la sociedad de la información. Desde esta visión el
desarrollo de la sociedad de la información supondrá mayor bienestar material,
y en consecuencia, más "felicidad" para los individuos.
Por
otra parte, y como contestación a la posición anterior, existe un discurso crítico-político que defiende que las tecnologías
digitales deben estar al servicio del
6 En nuestro país un ejemplo
claro de este enfoque es el informe que sobre la sociedad de la información
recientemente ha difundido la empresa Telefónica que la define como "un
estadio de desarrollo social caracterizado por la capacidad de sus miembros (ciudadanos,empresas
y Administración Pública)para obtener y compartir cualquier información,
instantáneamente,desde cualquier lugar y en la forma que se prefiera". http://www.telefonica.es/sociedaddelainformacion/
4
desarrollo social y humano,
y no controlado por los intereses de las grandes corporaciones industriales del
mundo capitalista. Los trabajos y reflexiones generados desde el movimiento
denominado antiglobalización o globalización alternativa y que se materializan
en los encuentros del Foro Social Mundial “Otro mundo es posible” celebrados en
los años 2001 y 2002 en Porto Alegre (Brasil) son el intento más sistematizado
de construir un discurso alternativo a la perspectiva mercantilista, y que
pretende reorientar el desarrollo tecnológico bajo parámetros y criterios
sociales y políticos. Vinculada con esta posición existe un discurso político
sobre las nuevas tecnologías, desarrollado sobre todo en el contexto
norteamericano, cuyas tesis consisten en la defensa de los derechos cívicos y
democráticos para la libertad de expresión en el uso de la Internet frente a
los intentos de control que están desarrollando distintos gobiernos
occidentales. La asociación Electronic Frontier Foundation sería el mejor
ejemplo de esta posición.
Existe un tercer discurso, que podríamos
denominar tecnocentrista que mantiene que las tecnologías
digitales en general, e Internet, en particular son el eje de un proceso de
revolución no sólo tecnológica, sino también de la civilización humana. De este
modo, las nuevas tecnologías se convierten en el centro del cambio social y
cultural. Es un planteamiento que roza la mitificación de la tecnología digital
en cuanto que, en su discurso, late la creencia de que la misma nos llevará
hacia una sociedad más avanzada y perfecta que la actual. El ciberespacio, en
consecuencia, es un mundo artificial desde el que construir nuevos modelos
experienciales de comunicación e interacción humanas. Este discurso sería la
versión actual del determinismo tecnológico.
Finalmente,
se podría identificar un
discurso apocalíptico (siguiendo
la denominación utilizada por J. Echeverría) en el que las tecnologías de la
información y comunicación representan el fin de los ideales y valores de la
modernidad y del modelo ilustrado de sociedad. Esta posición cuestiona el
presente denunciando la invasión de tecnologías digitales sobre nuestra
civilización occidental ya que está provocado la elevación de la tecnología a
la categoría de ideología hegemónica y en consecuencia, supeditando la cultura
a los intereses tecnocráticos.
Luces y sombras de los
efectos sociales y culturales de las tecnologías de la información y
comunicación
La cara amable de las
tecnologías digitales
Creo que no habrá disenso si afirmo
que uno de los efectos más notables de las tecnologías digitales es que
permiten y facilitan una mayor comunicación entre las personas
independientemente de su situación geográfica o temporal. Las nuevas
tecnologías de la comunicación rompen barreras espacio-temporales facilitando
la interacción entre personas mediante formas orales (la telefonía), escrita
(el correo electrónico) o audiovisual (la videoconferencia). Asimismo esta
comunicación puede ser sincrónica - es decir, simultánea en el tiempo- o
asincrónica - el mensaje se emite y recibe en un período de tiempo posterior al
emitido. En segundo lugar, podemos señalar que las tecnologías permiten el
acceso de forma permanente a gran cantidad de información. Vivimos en un
entorno saturado de información. Los medios de comunicación escritos, la radio,
la televisión, el teletexto, Internet, …, se han convertido en objetos
cotidianos y casi imprescindibles de nuestra vida que nos mantienen
5
permanente informados. Los
ciudadanos, a través del conjunto de estos medios y tecnologías, saben lo que
sucede más allá de su ámbito o nicho vital (sea el barrio, la ciudad o país al
que pertenecen). Por otra parte, desde el hogar y a través de las redes
telemáticas se pueden acceder a bibliotecas, centros, instituciones y
asociaciones de cualquier tipo.
Otro
hecho destacable es que las nuevas tecnologías mejoran la eficacia y calidad de
los servicios. La creación de bases de datos accesibles desde cualquier punto
geográfico y en cualquier momento junto con la gestión informatizada de enormes
volúmenes de información permiten incrementar notablemente la rapidez y
eficacia de aquellas tareas y servicios que tradicionalmente eran realizadas de
una forma rutinaria y mecánica por personas. En estos momentos es posible
realizar consultas o transferencias comerciales en una institución bancaria, de
la administración pública, o de un organismo privado, a través de un ordenador
con acceso a Internet. Podemos pagar o sacar dinero con una tarjeta
electrónica, el sistema sanitario guarda y transfiere los datos de cualquier paciente
de una entidad a otra, reservar un pasaje, enviar un documento, o conseguir un
certificado administrativo,... En definitiva con la presencia de las
tecnologías digitales muchos de los trámites y gestiones cotidianas se agilizan
aumentando en consecuencia la eficacia de las organizaciones en las que se
utilizan. Por otra parte, Las tecnologías digitales posibilitan nuevas formas
de actividad productiva. La innovación tecnológica está afectando también al
ámbito laboral transformando los patrones tradicionales de trabajo. Algunos de
los cambios más destacables de las actividades productivas son: la emergencia
de nuevos yacimientos o puestos de empleo relacionados con el desarrollo y
aplicación de la tecnología informática y de telecomunicaciones; la aparición
del teletrabajo que consiste en la posibilidad del desarrollo de las tareas
laborales a distancia utilizando las redes de ordenadores, el surgimiento de
puestos de trabajo más flexibles sin la rigided temporal o espacial de los
puestos laborales clásicos.
Asimismo,
las nuevas tecnologías de la información y comunicación están propiciando la
superación de una visión estrecha y localista de la realidad. En la sociedad
globalizada está aumentando el conocimiento y contacto cultural de las
distintas culturas y grupos sociales del planeta. A lo largo de la última mitad
del siglo XX han ido extendiéndose y generalizándose por todos los continentes
formas y tendencias culturales que anteriormente pertenecían o estaban
restringidas a grupos culturales locales o regionales. Ciertamente este proceso
no es ajeno a los intereses comerciales de las empresas multinacionales o a los
intereses ideológicos de los gobiernos occidentales, y como veremos
posteriormente, están provocando una uniformismo cultural en detrimento de la
diversidad cultural del conjunto de pueblos y naciones del planeta. En este
sentido, los medios de comunicación y por supuesto las redes telemáticas, están
jugando un papel clave en este proceso de creación de una conciencia y
perspectiva mundial o planetaria.
En
definitiva, las redes telemáticas propician nuevas formas de participación
social más allá de los límites territoriales locales. La actuación del
individuo generalmente limitada al ámbito de la comunidad o territorio
específico en el que vive, se abre ahora, a través de las tecnologías digitales
de comunicación. a la intervención en espacios más globales. No sólo se está
más informado de todo lo que pasa en el mundo, sino que además permiten
experimentar nuevos modos de organización y participación ciudadana más allá
del ámbito de los estados tradicionales en todos los niveles y ámbitos:
asociaciones, colectivos, fundaciones, institutos, organizaciones no
6
gubernamentales... La acción
política y organización de los denominados movimientos alternativos o de
antiglobalización no sería explicable sin la utilización de las nuevas
tecnologías de la comunicación.
Las tecnologías también
tienen sus sombras
A pesar de los notorios beneficios
de las mismas paradójicamente también obstaculizan el progreso hacia un modelo
social más democrático y de equilibrio en la distribución de la riqueza
material, así como hacia un modelo de sociedad menos agresivo con la diversidad
cultural y mediambiental. A lo largo de la segunda mitad del siglo XX "ha
ido creciendo la conciencia del peligro de la tecnología, en cuanto ésta
construye tecnológicamente la realidad" (Tezanos y López, 1997, pg. 244).
Frente a la concepción positivista del progreso científico y tecnológico como
un proceso acumulativo de conocimiento destinado a la mejora de las condiciones
materiales de la sociedad, en las últimas décadas hemos descubierto que el
progreso tecnológico per se no significa automáticamente una mejora del
bienestar el conjunto de los ciudadanos.
Al
contrario, el evidente destrozo medioambiental del planeta como consecuencia
del crecimiento industrial, los riesgos de la energía nueclear tanto en su
versión civil de centrales destinadas a la producción de energía como en su
versión militar de armas de destrucción masiva, el crecimiento sin control de
los automóviles en el seno de los núcleos urbanos que está alcanzando límites
próximos al colapso circulatorio, los riesgos implícitos de las modificaciones
genéticas en alimentos y seres vivos, ..., entre otros muchos fenómenos, han
provocado que tomemos conciencia de que el avance científico-tecnológico es una
amenaza no sólo para el modus
vivendi occidental, sino para el conjunto de
la especie humana y de la vida en el planeta. Vivimos en un tiempo de crisis de
fe en el progreso tecnológico, o si se prefiere, de crisis de la ideología
cientifista (González, López y Luján, 1996). Sabemos que la ciencia y
tecnología per se, sin un proyecto político y social detrás, no nos conducirán
inexorablemente hacia un mundo de mayor bienestar para el conjunto de la
ciudadanía. Por el contrario, la expansión desmedida de los artefactos
tecnológicos puede provocar, y así ocurre en muchas ocasiones, la pérdida del
sentido y significado de la existencia , de las señas de identidad culturales,
de muchos individuos y colectivos sociales.
En este sentido algunos de sus
efectos perniciosos se deben a que aún no hemos tenido tiempo para adaptarnos a
los nuevos tiempos debido a la evolución acelerada de las mismas, otros se
deben al mal uso de las mismas que responden a meros criterios de interés
mercantil sin prever las consecuencias negativas sobre el desarrollo humano y
otras a la sobredosis de información sin saber tratarla adecuadamente. Lo que
sigue a continuación es simplemente un esbozo o inventario de algunos de esos
efectos perniciosos del tiempo digital en el que vivimos si lo analizamos desde
una perspectiva ideológica que entiende la educación como una estrategia
necesaria para el progreso no sólo material, sino moral y humano de nuestra
civilización. Si no somos conscientes de dichos efectos nuestros proyectos y
propuestas pedagógicas de utilización de las nuevas tecnologías serán ingenuas
y posiblemente estériles.
Lo primero a destacar es que nuestra
sociedad es una civilización dependiente de la tecnología en niveles
progresivamente crecientes. Sin máquinas digitales, no funciona.
7
En este sentido se extiende
el miedo a los posibles fallos o déficits de los ordenadores provocados bien
por los virus informáticos, por los ataques de ciberterroristas, o por los
fallos de los servidores… El “mítico” efecto 2000 (2YK) con relación al posible
fallo informático en el cambio de la fecha del 31 de diciembre del 1999 al 1 de
enero del 2000, o los repetidos ataques a servidores de Microsoft y otras
grandes compañías multinacionales, han servido como una llamada de alerta sobre
la fuerte dependencia de nuestra civilización hacia las máquinas digitales.
En
segundo lugar, el proceso de globalización apoyado en el control de los medios
de comunicación está imponiendo la hegemonía cultural de la civilización
occidental, fundamentalmente norteamericana, sobre el resto de las culturas del
planeta. La juventud de la mayor parte de países consume la misma ropa, música,
comida, juegos, películas…, es decir, tienen las mismas experiencias culturales
con medios. Nos dirigimos hacia el uniformismo cultural en detrimento de las
culturas propias y locales, y hacia el aumento de los enfrentamientos
culturales que en muchos casos desembocan en violencia. Simultáneamente, están
aumentando las desigualdades culturales y económicas entre unos países y otros.
El desarrollo tecnológico y científico afecta a todos los miembros de la
sociedad pero no de la misma forma. El acceso a las nuevas tecnologías y al
conocimiento e información está al alcance de aquellas personas que tengan las
posibilidades materiales y las habilidades adecuadas para comprarlas y usarlas,
provocando un aumento de las distancias culturales y sociales. Esta desigualdad
se desarrolla tanto en el interior de los países occidentales como entre los
países del primer mundo respecto al denominado tercer mundo (UNESCO, 2001;
García-Vera, 2001). Por otra parte, el avance de la economía de mercado en el
ámbito mundial supone la transformación del concepto de individuo como
ciudadano, pasando a ser un cliente o usuario. Con ello lo relevante no son las
personas, sino los consumidores lo que provoca que el bienestar se dirija hacia
los grupos sociales con capacidad económica, quedando excluidos de la evolución
del mercado aquellos colectivos sociales sin potencial de consumo (parados,
jóvenes, emigrantes, ancianos, etc.).
Finalmente,
hemos de indicar que el uso de las tecnologías de la información y comunicación
digitales, conlleva inevitablemente la pérdida de la privacidad y el incremento
del control sobre los individuos y grupos sociales. La utilización de las
nuevas tecnologías de la comunicación, implica el registro de las referencias
personales y las actividades de los usuarios. El acceso y utilización de esos
datos por parte de organismos e instituciones sociales así como por empresas
privadas minan, en cierta medida, la libertad de los ciudadanos. Cuando
compramos con una tarjeta electrónica, visitamos una página web, realizamos una
operación bancaria, enviamos un correo electrónico… estamos registrando estas
acciones en alguna máquina, nuestra privacidad, en consecuencia, desaparece en
el mundo virtual. El problema consiste en el uso malicioso que ciertos
individuos (piratas electrónicos) u organizaciones, sean de carácter comercial
o gubernamental, puedan realizar con esos datos de nuestra vida privada.
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